viernes, 11 de julio de 2008

Se le pasó la mano a mi amor en elocuencia, belleza y generosidad, pero bueno, sin tomarlo como reto porque no lo es; acepto la invitación (así lo siento) a escribir (y tu lo sabes), por primera vez en un blog, no es lo mío, no me acostumbro a la idea de publicar mis pensamientos, ni ocultarlos por cierto, es solo un poco de rubor (tan raro en mi jejeje) que alguien además de tu y yo se pueda introducir por accidente, casualidad o incluso por algún tipo de interés morboso o sincero, en nuestra intimidad; aun en nuestra cotidianeidad domestica, práctica, mental y menos sentimentalmente, tu, mi bebé y yo somos tan nuestros, tan nosotros, nuestra vida es tan distinta y tan buena que comentarla en público puede causar en quien leyera tu visión o la mía de lo nuestro, desde incredulidad hasta burla, pasando inexorablemente por la envidia de ser y estar como Dios nos permite estar, tan unidos, tan compactos, tan acomodados, integrados cohesionados, compenetrados, como si Dios nos hubiera hecho juntos alguna vez en una especie de “siamesismo” temporal y nos hubiera separado para tener vida propia cada cual y años después volviera unir nuestras partes, no se si por mitad o en muchas partes cual rompecabezas irrepetible e in desarmable precisamente por estar hecho por Él.
El cuento es que decirte lo que pienso de lo que piensas y escribir acerca de lo que escribes lo considero tan íntimo o más que cualquier asunto genital, eres tan mía y soy tan tuyo, mental espiritual y físicamente que difícilmente lo entendería otro alguien aparte de tu y yo, es más a veces ni yo lo entiendo y se que en otras a ti te cuesta entender cuanto nos necesitamos, cuanto nos pertenecemos y cuanta dependencia y codependencia hemos fraguado más conciente que inconcientemente, más voluntaria y deliberadamente que lo que el tiempo y la costumbre hacen en otros, en fin; que te amo, que me amas, ambos amamos a nuestro "engendrito" de amor y el a nosotros, como ya no se usa, como ya no hay, o más bien, como nunca ha habido (por lo menos para nosotros) que ya llegamos, que ya nos instalamos en el carro y el camino de la felicidad y que de ahí solo Dios que nos subió, nos baja, que nadie más que Él, lo entiende y a nadie más que a nosotros nos importa.
Te amo como siempre y como nunca, como ayer y como mañana, a ti que eres mi hoy y mi verdad, mi compañera buena y mi soporte mejor, a ti que eres buena como hija aunque tus padres no tengan capacidad para entenderlo, como hermana aunque tus hermanos no lo entiendan y como esposa aunque yo no te merezca, y sobre todo como madre que a diferencia de otros mi nene si lo sepa, lo intuya y hasta tema que le quiten a su mamita, será por eso que es tan celosillo y tan posesivo, como dices que lo soy yo, y también lo justificas tu misma con tu forma de ser, tan importante, tan necesaria, tan única.
En fin señora mía, no se si esto vaya a verse en tu blog, no se si lo leas ahí o en un e-mail, (porque por supuesto y por protección lo voy a copiar)
no se si te lo voy a leer incluso yo, solo se que cuando lo leas o lo oigas, ni aun así podrás imaginarte siquiera cuanto te amo y lo importante que eres en mi vida, será porque no te lo se decir o será por que en mis intentos diarios de demostrártelo, cometo desatinos, descuidos y omisiones que te pueden hacer pensar que es menos, pero no; yo te amo, lo sepas o no, lo creas o no, lo entiendas o no, incluso, lo correspondes, pero si no lo hicieras, más que a nada después de Dios y tan intensamente como a mi bebé, con la diferencia de que se que el amor que siento por él, se va a transformar permanentemente conforme crezca, sin que disminuya, pero nunca va a ser tan parejito como el que siento por ti, a los dos los amo después de Dios, como lo mejor que me ha pasado, como lo mejor que tengo y como a lo único que me importa, por siempre y para siempre...
Marco

No hay comentarios: