jueves, 10 de julio de 2008

Acomodada en la vida ,
incrustada en la realidad que me toca,
hemos vivido instintivamente tu recuerdo.

Las flores y las mariposas
tus muñecas que te llevaste,
tu andar apresurado, tu locura adolescente,
tu sentir rebelde y apasionado.

Todo es pasado y se ha ido borrando
de la vida, de la mente y no del alma.
¿Mamá, los peces lloran?-preguntabas-
preguntas de dos años,
"Comprame un camión lleno de gente"
-me decías-
desordenada, inconsistente, a veces tierna,
a veces solidaria, asi fuiste y hoy,
ya no se quien eres, ya no se que sueñas.

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