EL ABUELO INVISIBLE:
Yo no se si eso pueda existir, pero yo tuve un abuelo que nadie tomaba en cuenta. Por eso es que digo que era el abuelo invisible. Cuando se es niño se entiende poco el mundo de los adultos. A veces incluso, lo odiamos. A mi no me paso eso, creo que aprendí a observar a los mayores.
Se llamaba Pánfilo y era mi abuelito, siempre le dije así aunque hasta mucho después supe que sólo era el esposo de mi abuela y el papá de todos mis tíos.
A mi no me cuadraba el porqué mi mamá se apellidaba Pino y ellos Gutierrez.
Escuché entonces muchas veces hablar mal de él a mi abuela y a mi madre. Decían que era un borracho y desobligado, a mi me caía bien, nunca fue cariñoso conmigo ni nunca me enseñó nadie a quererlo ni a respetarlo.Los varones en mi familia nunca fueron seres dignos de honra y respeto.El tenía la cabeza como un bolillo parado, los ojos verdes y el pelo corto, le gustaba comer quelites con frijoles y cazuelas de chiles en vinagre con verdura recien hechos. Mi madre decía despectivamente...-" ese Pánfilo es un indio.." A mi me impresionaba verlo comer, se podían ver sus mandíbulas moviendose de arriba a abajo, poseía arrugas recias de muchos años y tenia manos de piel dura. Era de esos viejos que parece que lo hicieron a navajazos, con facciones duras y arrugas rojas marcadas en su piel blanca quemada por el sol.
A diferencia de mi abuelo Emiliano, mi abuelito Pánfilo tenía las orejas muy chiquitas y casi no hablaba...a veces me daba dinero para ir a la tienda a comprar dulces.El era bueno. Y muchas veces lo vi ser tierno.
Solo un vez vi que le pegó con el cinturón a mi tía Lety, estaba enojado porque ella había peleado con mis otros tíos y era muy bocona.
Nunca lo vi bailar, ni lo oí platicar con mi abuela, él se fijaba mucho en no molestarnos cuando llegabamos de visita en las vacaciones. Eramos los hijos de Pachita, la hija mayor de su mujer, y nos sentía distintos, ajenos, digo yo.
Recuerdo mucho cuando el se sentaba en el filo de la puerta para entretener a la bebé de mi tía, con el sol pegandole en la cara, se quitaba su sombrero y le cantaba canciones chistosas que él inventaba y, yo lo veía de cerca, anhelando una canción para mi. Creo entonces que de ahi viene todo. El no podía mantener a la famila con su salario de campesino. Las familias sin dinero pueden hacer un infierno el hogar para un hombre como mi abuelo Pánfilo y como mi padre. Siempre nos contaba en las noches historias de miedo de lo que le pasaba por los caminos. El caminaba mucho en las carreteras al atardecer y de noche. Para mi no fue nunca invisible, yo lo quise como mi abuelito aunque yo no sea Gutierrez. Gracias abuelo. Hoy en la nostalgia de esos dias. escribí esto para honrarte y recordarte.
Coquis

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